Receta Chana Masala

receta de chana masala

Con este artículo, comenzamos la serie de recetas que queremos compartir con vosotros para que podáis seguir una nutrición Ayurveda de forma fácil. En esta ocasión os proponemos probar una versión de la receta de Chana Masala, un plato típico de la cocina de la India. Su principal ingrediente es el garbanzo (chana) y junto a él se añade una mezcla de especias (masala) para hacerlo más digestivo.

Ingredientes para 2-3 personas

  • 200 gr. de garbanzos crudos que tendremos que cocer
  • 1 cebolla muy picadita
  • 1 tomate pelado y picado fino
  • 1 cucharadita de jengibre rallado
  • 1/2 cucharadita de cominos enteros
  • 1 ramita de canela
  • 2 cardamomos enteros
  • 1/4 cucharadita de cúrcuma molida
  • 1/2 cucharadita de curry en polvo
  • 1/4 cucharadita de comino molido
  • 1/2 cucharadita de cilantro molido
  • Aceite y sal

Preparación

Poner en una cazuela con aceite: los cominos enteros, el cardamomo entero y la ramita de canela y dejar rehogar un poco para que suelten los aromas (aproximadamente 1 minuto). Después añadir la cebolla picada y el jengibre rallado. Dejarlo a fuego medio durante 4 minutos hasta que esté pochada.

En este punto, añadir las especias molidas y la sal y remover todo para que se mezcle. Inmediatamente después, añadir el tomate muy bien picado y dejarlo durante 6 ó 7 minutos.

Una vez cocidos los garbanzos, reservar dos cucharadas para después y agregar el resto escurridos a la cazuela. Además, se debe agregar una taza de agua de los garbanzos y cocer a fuego alto unos minutos. Después, bajar a fuego medio y cocer durante otros 5 ó 6 minutos.

Tras esto, hacer puré los garbanzos reservados previamente y añadirlos a la cacerola, mezclar y dejar cocer un par de minutos más a fuego lento.

Finalmente, probar el punto de sal y preparar para servir.

Queremos agradecer a Camelia Redondo su aportación a este Blog compartiendo su receta de Chana Masala.

Sobre Ayurveda

Ayurveda es una ciencia centrada en el ser humano.

Con raíces en distintas filosofías –Samkhya, Vaisesika, Nyaya, Yoga; Vedanta…–, tiene una visión holística o integrativa de lo que nos ocurre. Se entiende que todo el Universo está creado por la Unión de los mismos elementos en mayor o menor medida y, como tal, debemos vivir en coherencia con ello. Estos elementos son cinco: espacio o éter, aire, fuego, agua y tierra. Y todos ellos cuentan con unas características particulares. Desde este punto de vista, cada parte de la naturaleza tendrá un mix de estos 5 elementos.

Las tres constituciones humanas

Obviamente, esta concepción no deja de lado al ser humano. Así que, con esta base, Ayurveda reúne estos 5 elementos en 3 constituciones humanas: una es Vata, dominada por el espacio y el aire; otra es Pitta, cuyos elementos son el fuego y el agua; y por último, Kapha, formada de agua y tierra.

Teniendo en cuenta esta clasificación, cada persona contará con una constitución predominante en función de los elementos que en mayor medida se encuentren en su organismo. Y os preguntaréis, ¿cómo se sabe eso? Para ello el profesional de Ayurveda te hará una entrevista donde se irá desgranando cada característica específica de esa persona, preguntando desde la calidad y la forma de tus digestiones, hasta tu apetito, pasando por cómo es tu sueño, tu comportamiento… Asimismo tendrás que contarle tus rutinas: alimentarias, vitales, mentales, etc., ya que todo ello configura tu ser.

Por lo tanto, cuando hablamos de que Ayurveda es una ciencia unipersonal significa que no todo sirve para cualquier persona, porque cada individuo tiene una configuración distinta. Eso sí, existen patrones para cada constitución pero cada uno tendrá su propio porcentaje.

¿Qué ocurre cuando tenemos un desequilibrio, una patología?

Como hemos comentado, nuestra constitución está sujeta a varios aspectos y no va a cambiar. Tendremos la misma durante toda nuestra vida, ya que depende de las constituciones de nuestros padres –del estado en el que se encontraran en el momento de la concepción–, del embarazo de nuestra madre, del lugar y época del año en que naciera…

En función de eso tendremos unas características que no varían salvo modificaciones fisiológicas, tales como un embarazo, la menopausia, etc. Esto nos va a consignar ciertas potencialidades. De hecho, tendremos más predisposición hacia un tipo de desequilibrios que hacia otros. Por lo tanto conocer nuestra constitución es necesario para que podamos lograr la armonía.

Y, ¿cómo lograr la armonía?

TODO está afectado por el principio de los 5 elementos. Por lo tanto, en Ayurveda tenemos «clasificado» todo: cada alimento, mineral, hierba, actividad, pensamiento, estaciones del año, clima… Así que para buscar el equilibrio tendremos que atender no solo a nuestra constitución, sino a qué comemos, qué pensamientos tenemos, qué actividades realizamos, en qué época del año estamos, cómo está el mundo que nos rodea… En base a eso tendremos que ir regulándolo. ¡Pero hay cosas que no controlamos! Claro, pero muchas otras sí.

Ayurveda se basa en alimentación, los pensamientos y la actividad o rutinas. En función de cómo hagamos esto, tendremos un estado actual que llamamos vikruti. Y lo ideal es que este sea igual a la constitución, de tal forma que ajustemos esa nutrición y rutinas a tu constitución de base en función de la estación del año. Pero si esa Constitución y el estado actual no son iguales, existe un desequilibrio que debemos solventar.

¿Sólo con los alimentos podemos equilibrarnos?

Dependerá del grado de desequilibrio que exista. Por ejemplo, imagina una persona que como constitución tiene vata-pitta, es decir, predomina vata (V) como principal dosha y después pitta (P) domina sobre kapha (K). Entonces tendrá más cantidad de elementos espacio y aire, menos de fuego y agua y poco de tierra. Eso le va a dar unas condiciones y una predisposición a ciertos desequilibrios. Esta persona tendrá que alimentarse con comida que regule vata y pitta, su actividad se debería ajustar a esta constitución y debería trabajar sobre sus emociones para regularlas y calmar ese VP. Y en las distintas estaciones del año, al variar las condiciones climáticas, debería ajustar todo: en verano tendrá que controlar mucho más su VP que en primavera.

Sin embargo, imagina que esa persona no atiende a esa estación del año: es verano, el calor y la sequedad aumentan en Madrid (P y V aumentan), pero como le encanta la comida picante la come igual que en invierno (aumentando su V y P) y además está pasando un periodo en el que emocionalmente se siente preocupado puesto que quizá se quede sin trabajo (aumenta V). Eso le hace entrar en un estado de frustración, ira, enfado hacia su empresa y jefe (aumentan V y P). Está claro que esta persona tiene un desequilibrio de VP, que es su constitución. Si no hace nada al respecto, inicialmente empezará a tener síntomas, posiblemente no claros para una persona sin conocimiento de ayurveda. Podría empezar a sentir que, aunque duerma, sus sueños son más agitados o que duerme menos horas; o que su apetito es más irregular y tiende a comer con más ansiedad. Todo ello indica que está aumentando V y P. Si no se hace nada para frenar esa situación, tomando una dieta apropiada, con actividades que bajen su V y P, se empezará a agravar y lo que antes podría haberse controlado más fácilmente ahora se complicará. Un buen ejemplo de las consecuencias sería un problema de piel, lo que le llevará a recurrir a tratamientos más específicos para eliminar ese exceso del cuerpo.

Por lo tanto, para nosotros es importante ver esos síntomas más leves con el objetivo de afrontar en las primeras fases el desequilibrio. Lo que en un principio puede atajarse con un cambio en la alimentación, una toma de conciencia y cambios poco a poco en tu estilo de vida, puede convertirse en la necesidad de un tratamiento más intrusivo, más lento e incluso en ocasiones crónico.