Sobre Ayurveda

Ayurveda es una ciencia centrada en el ser humano.

Con raíces en distintas filosofías –Samkhya, Vaisesika, Nyaya, Yoga; Vedanta…–, tiene una visión holística o integrativa de lo que nos ocurre. Se entiende que todo el Universo está creado por la Unión de los mismos elementos en mayor o menor medida y, como tal, debemos vivir en coherencia con ello. Estos elementos son cinco: espacio o éter, aire, fuego, agua y tierra. Y todos ellos cuentan con unas características particulares. Desde este punto de vista, cada parte de la naturaleza tendrá un mix de estos 5 elementos.

Las tres constituciones humanas

Obviamente, esta concepción no deja de lado al ser humano. Así que, con esta base, Ayurveda reúne estos 5 elementos en 3 constituciones humanas: una es Vata, dominada por el espacio y el aire; otra es Pitta, cuyos elementos son el fuego y el agua; y por último, Kapha, formada de agua y tierra.

Teniendo en cuenta esta clasificación, cada persona contará con una constitución predominante en función de los elementos que en mayor medida se encuentren en su organismo. Y os preguntaréis, ¿cómo se sabe eso? Para ello el profesional de Ayurveda te hará una entrevista donde se irá desgranando cada característica específica de esa persona, preguntando desde la calidad y la forma de tus digestiones, hasta tu apetito, pasando por cómo es tu sueño, tu comportamiento… Asimismo tendrás que contarle tus rutinas: alimentarias, vitales, mentales, etc., ya que todo ello configura tu ser.

Por lo tanto, cuando hablamos de que Ayurveda es una ciencia unipersonal significa que no todo sirve para cualquier persona, porque cada individuo tiene una configuración distinta. Eso sí, existen patrones para cada constitución pero cada uno tendrá su propio porcentaje.

¿Qué ocurre cuando tenemos un desequilibrio, una patología?

Como hemos comentado, nuestra constitución está sujeta a varios aspectos y no va a cambiar. Tendremos la misma durante toda nuestra vida, ya que depende de las constituciones de nuestros padres –del estado en el que se encontraran en el momento de la concepción–, del embarazo de nuestra madre, del lugar y época del año en que naciera…

En función de eso tendremos unas características que no varían salvo modificaciones fisiológicas, tales como un embarazo, la menopausia, etc. Esto nos va a consignar ciertas potencialidades. De hecho, tendremos más predisposición hacia un tipo de desequilibrios que hacia otros. Por lo tanto conocer nuestra constitución es necesario para que podamos lograr la armonía.

Y, ¿cómo lograr la armonía?

TODO está afectado por el principio de los 5 elementos. Por lo tanto, en Ayurveda tenemos «clasificado» todo: cada alimento, mineral, hierba, actividad, pensamiento, estaciones del año, clima… Así que para buscar el equilibrio tendremos que atender no solo a nuestra constitución, sino a qué comemos, qué pensamientos tenemos, qué actividades realizamos, en qué época del año estamos, cómo está el mundo que nos rodea… En base a eso tendremos que ir regulándolo. ¡Pero hay cosas que no controlamos! Claro, pero muchas otras sí.

Ayurveda se basa en alimentación, los pensamientos y la actividad o rutinas. En función de cómo hagamos esto, tendremos un estado actual que llamamos vikruti. Y lo ideal es que este sea igual a la constitución, de tal forma que ajustemos esa nutrición y rutinas a tu constitución de base en función de la estación del año. Pero si esa Constitución y el estado actual no son iguales, existe un desequilibrio que debemos solventar.

¿Sólo con los alimentos podemos equilibrarnos?

Dependerá del grado de desequilibrio que exista. Por ejemplo, imagina una persona que como constitución tiene vata-pitta, es decir, predomina vata (V) como principal dosha y después pitta (P) domina sobre kapha (K). Entonces tendrá más cantidad de elementos espacio y aire, menos de fuego y agua y poco de tierra. Eso le va a dar unas condiciones y una predisposición a ciertos desequilibrios. Esta persona tendrá que alimentarse con comida que regule vata y pitta, su actividad se debería ajustar a esta constitución y debería trabajar sobre sus emociones para regularlas y calmar ese VP. Y en las distintas estaciones del año, al variar las condiciones climáticas, debería ajustar todo: en verano tendrá que controlar mucho más su VP que en primavera.

Sin embargo, imagina que esa persona no atiende a esa estación del año: es verano, el calor y la sequedad aumentan en Madrid (P y V aumentan), pero como le encanta la comida picante la come igual que en invierno (aumentando su V y P) y además está pasando un periodo en el que emocionalmente se siente preocupado puesto que quizá se quede sin trabajo (aumenta V). Eso le hace entrar en un estado de frustración, ira, enfado hacia su empresa y jefe (aumentan V y P). Está claro que esta persona tiene un desequilibrio de VP, que es su constitución. Si no hace nada al respecto, inicialmente empezará a tener síntomas, posiblemente no claros para una persona sin conocimiento de ayurveda. Podría empezar a sentir que, aunque duerma, sus sueños son más agitados o que duerme menos horas; o que su apetito es más irregular y tiende a comer con más ansiedad. Todo ello indica que está aumentando V y P. Si no se hace nada para frenar esa situación, tomando una dieta apropiada, con actividades que bajen su V y P, se empezará a agravar y lo que antes podría haberse controlado más fácilmente ahora se complicará. Un buen ejemplo de las consecuencias sería un problema de piel, lo que le llevará a recurrir a tratamientos más específicos para eliminar ese exceso del cuerpo.

Por lo tanto, para nosotros es importante ver esos síntomas más leves con el objetivo de afrontar en las primeras fases el desequilibrio. Lo que en un principio puede atajarse con un cambio en la alimentación, una toma de conciencia y cambios poco a poco en tu estilo de vida, puede convertirse en la necesidad de un tratamiento más intrusivo, más lento e incluso en ocasiones crónico.

Viaje por los Anapurnas

Viaje por los anapurnas - banderas de rezo

Queremos centrar este viaje por los Anapurnas en el camino entre Deurali y Tadapani. Cuando el caminante tiene la fortuna de descender o, si es un poco menos afortunado, de ascender por esta senda localizada en el Área de Conservación de los Anapurnas, en Nepal, se puede encontrar con espectáculos insólitos. Desde pequeños y talludos porteadores que cargan sobre sus espaldas portes tan pesados como frigoríficos o lavadoras hasta un alto en el camino frente al río, donde se encuentran cientos de pequeños montículos de piedra y cantos rodados.

Viaje por los anapurnas - piedras devocionales
De Deurali a Tadapani.

Es habitual encontrar en los caminos de montaña montones similares y aislados, llamados “Hitos”, que se utilizan para señalizar caminos y sendas, pero no es habitual encontrarse tantos juntos.

Nuestro guía, Pewandi, de origen Sherpa y como tal, de educación budista, nos explicó el origen de estas estructuras: Cada una de las piedras fue colocada por una persona que pensaba que la piedra le representaba a él mismo y que al colocarla en uno de los montículos, intenta unirse a un Todo absoluto, encomendándose así a algo superior. Toda esta simbología queda reforzada por la presencia de un río que, en sus épocas de crecida, baña y posiblemente arrastra parte de estas estructuras, simbolizando el devenir implacable.

Todos estos elementos, el uno, el todo, el devenir… forman parte de muchas filosofías y religiones orientales y tanto si el visitante es participe de estas ideas y creencias, como si no, lo que sí es cierto es que provocan una sensación de reverencia y respeto.

Banderas de rezo

Con una idea semejante, podemos encontrar tanto en las ciudades como en las montañas intrincadas marañas de banderas de rezo que ondean al viento gritando silenciosamente el mantra Om Mani Padme Hum. Se encuentran algunas que al llevar tanto tiempo expuestas a la intemperie no son más que jirones descoloridos en los que difícilmente se pueden ver los caracteres en sánscrito. Y junto a estas, suelen encontrarse otras más nuevas con colores chillones que retoman el relevo.

banderas de rezo en Anapurnas, Nepal
Banderas de rezo inscritas con Om Mani Padme Hum.

La creencia de que el viento arrastre las oraciones de las banderas y las esparza por el mundo quizá nos resulte más etérea o religiosa, sin embargo, no cabe duda de que añaden cierta belleza e identidad al ya de por sí asombroso paisaje de los Himalayas.

En el caso de los hitos, las reflexiones pueden ser infinitas y absolutamente personales: De orígenes solidarios, filosóficos, religiosos, políticos, personales, etc.

De cualquier manera, si alguna vez pasas por este lugar, hay dos piedras que añadimos a nuestro paso y te invitamos a que tomes un canto, lo acerques a tu frente en señal de humildad y lo coloques junto a los nuestros.

Mushin no Shin

lago y luna - Mushin

No te pierdas este artículo en el que explicamos el concepto de Mushin no Shin, aquel que da nombre a nuestro centro.

“La luna no tiene intención de proyectar su sombra, ni el estanque se propone albergar la luna. ¡Qué serena está el agua de Hirosawa”

Poema imperial japonés

Este es un poema imperial japonés que intenta explicar con imágenes el significado del concepto Mushin (japonés) o Bu Xin (chino). Se puede traducir como “No-Mente” o “No-Intención” y que en realidad es una abreviación de las palabras Mushin No Shin o “mente que no es mente”.

Kanji de Mushin
Kanji de Mushin.

Una de las muchas ideas que se esconden detrás del poema es observar cómo de forma natural, la luna se refleja en la superficie de la laguna y de qué manera ésta devuelve dicho reflejo. Si la superficie de la laguna está serena y en calma, el reflejo de la luna será una imagen fiel, clara y nítida. Por el contrario, si la superficie está agitada o turbia, el reflejo de la luna estará alterado por la acción de la laguna. Es decir, el estado de la laguna alterará su percepción del mundo y el reflejo que proyecte estará modificado por su estado de Acción / Intención / Mente.

Esta última imagen de agitación o suciedad es la representación del estado Shin (mente), mientras que la primera, en la que la laguna está calmada es la imagen del estado Mushin (No-mente).

Mushin no Shin en el mundo moderno

Claramente, en el mundo moderno –no importa ya, en general, si hablamos de Oriente u Occidente– nuestra mente está repleta de estímulos, acciones, necesidades e ideas en ebullición que causan una alteración en la percepción que tenemos de nuestro entorno. Ese concepto del mundo distorsionado se proyecta hacia los demás, influenciándolos y creando de ese modo un círculo vicioso.

Siendo conscientes de esta capacidad de influencia, debemos tomar la responsabilidad de tales proyecciones y conseguir que sean una elección propia y no el producto de una imposición de fuerzas o situaciones externas. El que nuestras acciones consoliden y reafirmen comportamientos positivos o negativos dependerá del estado en que dispongamos nuestra mente y nuestro estado emocional (Mushin o Shin respectivamente).

Por esa razón hemos elegido el concepto Mushin como nombre para nuestro Centro, porque nuestro objetivo es ser parte activa apaciguando las aguas del mundo moderno y las terapias y técnicas que practicamos son nuestras herramientas de elección en la persecución de tal objetivo.